Cómo pasar de pienso a comida casera sin destrozarle el estómago

Aquí es donde se estrella casi todo el mundo. Decides cocinarle en casa, le pones un plato de pollo con arroz con toda la ilusión, y a los dos días tiene diarrea. Conclusión equivocada: «la comida casera no le sienta bien». Conclusión correcta: fuiste demasiado rápido.

Por qué el cambio brusco sale mal

En el intestino de tu perro vive una población de bacterias adaptada a lo que come todos los días. Esa flora tarda días en reorganizarse. Si de un día para otro le cambias la comida entera, la flora no da abasto y el resultado es heces blandas, gases y a veces vómitos.

No es que la comida sea mala. Es que le has cambiado el suelo bajo los pies de golpe.

El calendario: de siete a diez días

La clave es que cada proporción se mantiene dos días completos antes de avanzar. No un día. Dos.

Días Alimento habitual Alimento nuevo
1 y 2 75 % 25 %
3 y 4 50 % 50 %
5 y 6 25 % 75 %
7 en adelante 100 %

Mézclalo bien, no lo pongas en dos montones separados: si lo separas, elegirá.

Estómagos delicados: doce o catorce días

Si tu perro es de los que se descomponen con cualquier cosa, o es cachorro, o es senior, alarga cada tramo a tres o cuatro días. No pasa nada por tardar dos semanas. Pasa mucho por tardar dos días.

Señales de que algo no va bien

  • Heces blandas más de dos días seguidos.
  • Vómitos.
  • Gases más de lo normal o barriga hinchada.
  • Rascarse, orejas rojas o piel irritada: eso apunta a una intolerancia a un ingrediente concreto, no a la velocidad del cambio.
  • Está apático o no quiere comer.

Qué hacer si aparecen

Vuelve a la proporción anterior, la que sí le sentaba bien, y quédate ahí tres o cuatro días antes de volver a avanzar. No vuelvas al principio: retrocede un escalón.

Si la diarrea dura más de 48 horas, si hay sangre, si vomita repetidamente o si está decaído, eso ya no es la transición. Llama al veterinario.

No hagas el cambio ahora si…

  • Está enfermo o acaba de pasar una infección.
  • Acaba de vacunarse o de operarse.
  • Os acabáis de mudar, ha llegado un bebé o ha cambiado algo grande en casa. El estrés ya le está revolviendo el estómago; no le sumes una cosa más.
  • Te vas de viaje esta semana. Necesitas poder vigilar cómo lo lleva.

Un truco que funciona

Añade una cucharada de calabaza cocida o de arroz blanco muy cocido durante los primeros días. Aporta fibra suave y ayuda a que las heces salgan formadas mientras el intestino se adapta.

Con gatos, paciencia doble

Un gato es mucho más resistente al cambio que un perro, y no por capricho: en la naturaleza, desconfiar de un alimento nuevo es lo que le mantiene vivo. Puede tardar tres semanas en aceptar la comida nueva, y hay gatos que necesitan más.

Lo que funciona: calentar la comida un poco para que huela más, servirla a temperatura ambiente y nunca fría de la nevera, y espolvorear por encima algo que ya le guste.

Lo que no funciona: dejarle sin comer «hasta que tenga hambre». Con un gato eso es peligroso de verdad. Si deja de comer más de 24 o 48 horas puede desarrollar una lipidosis hepática. Nunca fuerces un ayuno a un gato.

Lo que ganas haciéndolo bien

Los primeros cambios se notan en unas semanas: heces más formadas, menos gases, más energía. El pelo tarda más —un mes o dos— porque el pelo crece despacio, pero se nota en el brillo.

Y sobre todo, no tienes que repetir el proceso. Una transición bien hecha se hace una vez.


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Este artículo es informativo y no sustituye el criterio de un veterinario. Ante cualquier duda sobre la salud de tu animal, consúltalo con el tuyo.